Cómo reemplazar el chocolate

Si eres adicto al chocolate, dejarlo será una tarea difícil. Comenzar un plan de adelgazamiento puede resultar una tortura, pero se pueden encontrar sustitutos naturales que no aporten tanta grasa.

Una legumbre mágica

La algarroba es un fruto de un árbol perteneciente a la familia de las leguminosas cuyas vainas (una vez maduras) se pulverizan y se obtiene un polvo que se parece al chocolate en sabor, color y textura. Es ideal para reemplazar al cacao en preparaciones (galletas, budines, bizcochos, postres, etc.) o agregar a la leche, ya que es bajo en grasas y aporta muchos nutrientes.

Es una fuente de vitaminas del grupo B (B1 o tiamina, B2 o riboflavina, B3 o niacina y de vitamina A o beta-caroteno). De sus minerales sobresalen el potasio, el fósforo, el magnesio, el silicio, calcio y el hierro. Es rica en fibra lo que aporta beneficios al tracto digestivo e intestinal. Ayuda a disminuir bacterias nocivas incrementando los lactobacilos. La pectina, conocida como espesante, es laxante, por lo que ayuda a limpiar el intestino de organismos extraños y dañinos. Además, es coagulante, ayuda a prevenir el cáncer, reducir el colesterol y a la formación de las membranas celulares.

La algarroba no contiene cafeína y no posee gluten, por lo que es apto para celíacos. No provoca en el organismo un “shock” de energía pero es igualmente dulce y rico.

 

Parecidos, pero diferentes

La algarroba contiene cerca de un 2% de grasa, mientras que el chocolate tiene cerca del 52%. Por esta razón, en las dietas bajas en grasas esta legumbre es un buen reemplazo.

Si bien la cantidad de calorías es similar en ambos, la algarroba contiene entre un 40% y 50% de azúcares naturales (fructuosa, glucosa, maltosa y sacarosa) y bajo contenido de almidón. El cacao, salvo que indique lo contrario, contiene azúcar refinada, ya que su sabor natural es amargo y necesita ser endulzado, no tiene fibra y es alto en grasas saturadas. Además, contiene sustancias como la tiamina e histamina que podrían estar relacionados con la aparición de migrañas.

 

Si bien el chocolate, consumido en cantidades moderadas, aporta algunos beneficios (es rico en omega 9 y ácido esteárico, que el organismo transforma en omega 9), es su procesamiento industrial lo que lo convierte en un alimento poco saludable: el agregado de azúcar, químicos para darle sabor y muchos productos lácteos. Por esto, el producto final no es apto para niños o personas con problemas hepáticos o gastrointestinales. Además, es altamente alérgeno por lo que no es recomendable en personas alérgicas.

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