Por qué es bueno consumir semillas

Cuando estamos haciendo dieta, la mala elección de los alimentos puede convertirse en un auténtico problema. Si en el afán de baja de peso descuidamos el consumo de ciertos alimentos pueden aparecer carencias.

Por eso es importante recurrir a ciertos complementos naturales que nos ayudarán a mantener las reservas siempre llenas.

Por qué es bueno consumir semillas

Las semillas son un complemento natural y muy sano para la alimentación de niños y adultos. Aunque no nos encontremos a dieta, son ideales para ayudarnos a balancear nuestras comidas ya que aportan toda clase de nutrientes. Se pueden incorporar a diversas preparaciones o consumir solas a lo largo del día y así nos ayudarán a mantenernos siempre cargados de energías.

Es bueno consumir aproximadamente dos cucharadas de semillas al día, combinando distintos tipos para que nos aporten más nutrientes. Si no estamos acostumbrados a su consumo, podemos comenzar con una cucharada e ir subiendo paulatinamente la cantidad.

Cómo puedo consumir las semillas

Depende del tipo de semillas, algunas como el lino se consumen crudas. Muchas personas simplemente comen un puñado o cucharada de semillas al natural pero esto no es bueno, ya que suelen ser difíciles de digerir. Primero deben dejarse reposar en agua, una vez blandas, se rompen. Aunque se pueden añadir a las preparaciones, lo recomendable es hacerlo una vez que ya se ha cocinado. Son un buen complemento para añadir a yogures, ensaladas de frutas, mermeladas y dulces. También se pueden espolvorear en ensaladas y salsas. La elaboración de panes con semillas son el modo más habitual de consumirlas.

Otras, como la quinoa, en cambio, se pueden consumir con un ligero tostado previo. El amaranto se puede tostar suavemente y obtener así un cereal inflado, al igual que ocurre con el maíz pisingallo.

Qué semillas elegir
Desde luego, es importante elegir aquellas que nos gusten o al menos, podamos tolerar su sabor. Algunas, como el lino, son fuertes y pueden resultar desagradables en algunos platos. Por eso, es bueno probar distintas opciones y encontrar una en la que nos resulte placentero comerlas.
Cada semilla aporta algo a nuestro organismo. Las semillas de amapola son muy ricas en calcio, también poseen zinc, b1, hierro, manganeso, entre otros; el sésamo tiene un alto contenido de hierro; el germen de trigo es rico en grasas insaturados y múltiples vitaminas; el amaranto es rico en hierro y proteínas, al igual que la quinoa, ambos son bajos en grasas; el girasol es el más proteico de todos los frutos secos y aporta grandes cantidades de vitaminas E y B1; el lino y la chía contienen omega 3.

1 Comment

  • Luna dice:

    Me gustaría agregar que las semillas pueden consumirse en las más diversas formas, no sólo como se comenta añadidas a las comidas. Remojarlas en agua permite activar las enzimas de las mismas. Además de agregar a panes, pizzas, galletitas, etc. se pueden germinar y realizar batidos riquísimos, o hacer leches vegetales combinando varios tipos para crear bebidas superproteínicas y llenas de vitaminas.

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