3 sencillos platos para hacer la cuesta de enero más llevadera

3 sencillos platos para hacer la cuesta de enero más llevadera

¿Harto de dulces, roscones, turrones, comilonas y copas?

Hoy traemos tres sencillos alimentos para combinar en diferentes platos y poder volver a la normalidad alimentaria después de las navidades sin perder la gracia en la mesa.

Todos podemos permitirnos excesos en Navidad. Al fin y al cabo, son fechas que lo merecen, y más aún si lo hemos hecho en familia y por pasar un buen rato.

Sin embargo, son muchos a los que le cuesta retomar los buenos hábitos después de haber disfrutado de tanta comida y tan especial.

Las llamadas dietas post navideñas deben empezarse con tranquilidad y cabeza. Si empezamos a lo loco porque sí, lo más probable es que acabemos abandonándola.

¿Que tener en cuenta para comenzar la dieta después de navidades?

Una vez damos por finalizadas el periodo de atiborre navideño, debemos fijarnos fechas. En ese sentido,, la elaboración de un calendario es una buena idea para organizarnos.

Lo importante es empezar el día que nos veamos realmente concienciados y mentalizados, es la única manera de acabar logrando una constancia.

Podemos marcarnos metas, por ejemplo, dejar pasar un mes desde que iniciamos la dieta, para valorar resultados.

Sabemos que es algo meticuloso, pero colocar en la puerta de la nevera un calendario semanal con lo que se tiene previsto comer durante toda la semana dividido en días, nos ayudará a saber llevar una organización óptima.

Las fiestas navideñas son fechas en las que hemos ingerido alimentos grasos y en grandes cantidades, por eso son muchas las personas que empiezan de golpe dietas a base de proteínas únicamente.

Esto es un error, ya que supone un auténtico cambio radical para nuestro organismo, no olvidemos que las proteínas son buenas, pero siempre dentro de un marco nutricional completo.

Alimentos recomendados para después de Navidad

Hay que ser conscientes que las dietas mágicas para perder peso después de navidad, por mucho que se intenten vender, no existen, y de hacerlo no son ni tan buenas ni tan sanas como las venden.

La clave está en ordenarse, reducir poco a poco las cantidades y elegir alimentos saludables.

Además de una dieta baja en calorías, ésta debe ser sana y saludable, y con alimentos de todos los grupos.

Lo importante es comenzar con un desayuno fuerte, pues se trata de la comida más importante del día y de dónde sacaremos casi toda la energía para toda la jornada.

Un buen desayuno equilibrado podría ser el siguiente: unas tostadas de pan con aceite y pavo, un café y un zumo de naranja natural. Un error muy habitual es la frase “me quito el pan y adelgazo”, pues los hidratos de carbono en el desayuno son fundamentales.

A media mañana, unas dos o tres horas después del desayuno y a tres horas de la comida es necesario ingerir una pieza de fruta o un yogur.

Llegados a la comida, intentemos que siempre consten de dos platos, al poder ser el primero que varíe entre ensaladas, sopas o cremas y los segundos que se intercambien a lo largo de la semana, entre pescado blanco, pollo y ternera, acompañado al poder ser de verduras.

La merienda debe de ser igual que a media mañana. Su objetivo es no llegar hambrientos a la cena. Una pieza de fruta o un pequeño snack son suficientes.

En las cenas, es preferible tratar de que consten de un plato único. Solemos recomendar la variación entre tortillas, pescado blanco o carnes (poco grasas).

Recordar que es necesario la toma de hidratos de carbono por lo menos una vez a la semana para evitar el efecto rebote. Podemos elegir entre arroz o pasta, e intentaremos evitar ingerirlos en las cenas, preferiblemente al mediodía.

No todo reside en la dieta

Este pequeño consejo, acompañado de ejercicio físico, es una manera de recuperar la forma que hemos descuidado en Navidad. Sin embargo, hay que recordar que, sin una predisposición mental, nos costará mucho trabajo.

Es importante tener claro que queremos perder peso y que no va a ser fácil, ya que venimos de unas fechas descontroladas.

Si nosotros mismos no estamos concienciados, es muy difícil que lo consigamos. Debemos hacernos un par de preguntas: ¿estamos preparados? ¿motivados? ¿nos vemos con fuerzas de llevarlo a cabo?

Recuerda que los tres primeros días son los más duros. Una vez pasen, todo será más fácil e irá rodado para respetar horarios, rutinas y la disciplina que nos impongamos.

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